La pestaña del Lobo

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Un Círculo de Mujeres se ha establecido como una vía más para que las mujeres emprendedoras y empresarias encuentren un remanso en el cual fortalecer formación, intercambiar conocimientos y experiencias, hacer negocios con máximas proyecciones tanto como sostener el autocuidado, la solidaridad, la motivación y el propósito como Mujeres de Negocios en Panamá y el Resto de América Latina. Somos de la convicción que nuestros emprendimientos y empresas, con objetivos de éxito y lucro pueden/deben innovar para maximizar un impacto positivo en nuestro entorno por lo que requerirá mujeres fuertes sostenidas en el tiempo y el espacio; a cualquier nivel de realidad concreta y sutil.

FORMULARIO DE LO QUE CONSTRUIMOS

La pestaña del lobo
Cap. 16 de “Mujeres que corren con los lobos”
de Clarissa Pinkola Estés

“Si no sales al bosque, jamás ocurrirá nada y tu vida jamás empezará”.

-No salgas al bosque, no salgas -dijeron ellos.

-¿Porqué no? ¿Porqué no tengo que salir al bosque esta noche? -preguntó ella.

-En el bosque habita un enorme lobo que se come a las personas como tú.

-No salgas al bosque, no salgas, por lo que más quieras…

Pero, naturalmente, ella salió al bosque y, como era de esperar, se encontró con el Lobo, tal como ellos le habían advertido.

-Lo ves? Ya te lo decíamos -graznaron.

-Eso es mi vida, no un cuento de hadas, zopencos -replicó ella. -Tengo que ir al bosque y encontrarme con el lobo; de lo contrario, mi vida jamás podrá empezar.

Pero el lobo que ella encontró, había caído en una trampa, se le había quedado la pata prendida de un cepo.

-¡Socorro, auxilio! ¡Ay, ay, ay! -gritaba el lobo-. ¡Socorro, ayúdame y te daré la justa recompensa! -añadió. (Porque eso es lo que hacen los lobos en los cuentos de esta clase).

-¿Y cómo sé yo que no me vas a hacer daño? -le preguntó ella, pues su misión era hacer preguntas-. ¿Cómo sé yo que no me matarás y me dejarás reducida a puros huesos?

-Mala pregunta -dijo el lobo-. Tendrás que confiar en mi palabra.

Y el lobo reanudó sus aullidos y lamentos.

¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!

-Sólo hay una pregunta que merece la pena hacer, hermosa doncella, ¿Dóooonde está el almaaaaa?Auuuuuu

-Oh, lobo, voy a correr el riesgo. ¡Vamos allá!

Abrió la trampa, el lobo sacó la pata y ella se la envolvió con hierbas medicinales y plantas.

-Oh, gracias, dulce doncella, mil gracias -dijo el lobo, lanzando un suspiro.

Pero, como había leído demasiados cuentos que no debía, ella exclamó:

-Bueno, ahora ya puedes matarme, anda, terminemos de una vez.

Pero no fue eso lo que ocurrió. En su lugar, el lobo alargó la pata y se la apoyó en el brazo.

-Soy un lobo de otro tiempo y lugar -dijo. Y, arrancándose una pestaña del ojo, se la entregó diciendo: -Úsala y procura ser sabia. De ahora en adelante sabrás quién es bueno y quién no lo es tanto. Mira a través de mi ojo y lo verás todo con claridad.

-Por dejarme vivir, te ofrezco vivir como jamás en tu vida has vivido.
Recuerda que sólo hay una pregunta que merece la pena hacer, hermosa doncella,
¿Dóoooonde está el almaaaaa? AUUUUUU

Y así la doncella regresó a la aldea, alegrándose de estar viva. Y esta vez cuando ellos le dijeron, “Quédate aquí y cásate conmigo”, o “Haz lo que te digo”, o “Di lo que yo quiero que digas, pero que todo quede tan en secreto como el día en que viniste”, la doncella tomó la pestaña del lobo, miró a través de ella y vio sus motivos tal como jamás lo había visto.

Y la vez en que el carnicero pesó la carne, ella miró a través de la pestaña del lobo y vio que pesaba también su pulgar.

Y miró al pretendiente que le decía “Soy el que te conviene”, y vio que no le convenía para nada.

Y de esta manera y muchas más se salvó no de todas pero sí de muchas desgracias.

Pero además, con esta nueva visión, no sólo vio al astuto y al cruel sino que el corazón se le hizo inmensamente grande, pues miraba a las personas y las volvía a calibrar gracias al don que le había otorgado el lobo al que ella había salvado.

Y vio a los que eran verdaderamente buenos y se acercó a ellos; encontró a su compañero y permaneció a su lado todos los días de su vida; percibió a los valerosos y se acercó a ellos; captó a los fieles y se unió a ellos; vio perplejidad por debajo de la cólera y se apresuró a disiparla; vio amor en los ojos de los tímidos y se inclinó hacia ellos; vio sufrimiento en los callado

s y cortejó su risa; vio necesidad en el hombre sin palabras y le habló; vio fe en lo más hondo de la mujer que afirmaba no tenerla y se la volvió a encender con la suya.

Vio todas las cosas con la pestaña del lobo, todas las cosas verdaderas y todas las cosas falsas; todas las cosas que iban contra la vida y todas las cosas que iban a favor de la vida; todas las cosas que sólo podían verse a través de los ojos de aquel que pesa el corazón con el corazón, y no sólo con la mente.

Así descubrió que era cierto lo que dicen, que el lobo es la más sabia de las criaturas. Si prestas atención, el lobo cuando aúlla hace siempre la pregunta más importante, no dónde está el alimento más próximo, la pelea más próxima o la danza más próxima, sino la pregunta más importante para ver dentro y detrás; para sopesar el valor de todo lo que vive…

¿Dóoooonde estáaaa el almaaaaa?

¿Dónde está el alma?

¿Dónde está?

Sal al bosque, sal enseguida. Si no sales al bosque, jamás ocurrirá nada y tu vida no empezará jamás.

Sal al bosque, sal enseguida.

¡Sal al bosque, sal enseguida!

Clarissa Pinkola Estés (27 de enero de 1945) es una doctora analista junguiana y post- trauma . Es más conocida como escritora por sus obras Mujeres que corren con los lobos (1993) y El jardinero fiel (2003).

Metas, Objetivos y Própositos cuales son las diferencias?

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2 pensamientos en “La pestaña del Lobo”

  1. Excelente mensaje me gusta y es totalmente cierto una vez que sales puedes encontrar lo bueno o lo malo, está en uno como vivenciarlo, a mi parecer nada es malo y todo es bueno porque de lo que se dice ser malo siempre nos deja una enseñanza y lo bueno pues lo disfrutamos y también da lección…Todo es cuestión de ACTITUD ante lo que creas…Gracias por compartir esa reflexión.

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  2. Re: UN CIRCULO DE MUJERES
    de Irma Benazar – sábado, 21 de mayo de 2016, 09:47

    Quiero una pestaña así! Aunque creo que cuando sales por tu ciudad y vas atravesando caminos con curvas, subidas empinadas, bajadas inesperadas, huecos profundos, días lluviosos o tormentosos y además vas sufriendo pérdidas -padres, compañeros de vida, trabajos, hogar, país-, te vuelves tan resistente, empática y resiliente, precisamente porque sabes, crees y confías en que siempre va a llegar el día soleado, iluminado, fresco y claro que tanto te gusta. Cuando experimentas esos cambios, aunque sean unos más sutiles que éstos, tus pestañas del prejuicio se van cayendo de a poco y van creciendo solitas esas que el lobo obsequió generosamente a la joven luego de ser salvado. Quizás no logres descifrar el alma de cada quien, pero encuentras la tuya, que es la que te permite ver con claridad que todos los seres humanos -incluyéndote- tienen sus razones para actuar de la manera en que lo hacen y que como forma de defensa elevan murallas de protección. Por ello, puedes optar por tender tus puentes para traspasarlas y llegar al otro para ofrecerle tu mano o puedes sentir la mordida feroz de quien está esperando ser “rescatado”. Está en ti, aprender a anticipar las señales -no tan visibles- que caracterizan a todos aquellos depredadores que visten como ovejas, pero que son reales animales de la selva. Y esa, es la vida!

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